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Maternidad y trabajo, en tiempos de COVID 19


En los últimos tiempos los movimientos feministas han tomado mucha fuerza, se han podido ver más manifestaciones y ejercicios de lucha por los derechos de las mujeres, el derecho al trabajo con igualdad de salario, por el derecho a la salud, a la educación, por vivir libres de violencia, ha habido avances, pero también hay todavía mucho camino por recorrer.


Este llamado a quedarse en casa, y de regresar de manera física y de tiempo casi completo al espacio del hogar ha venido a cuestionar muchas cosas y muchas maneras de relacionarnos en el lugar donde vivimos, así como de la distribución de las tareas del hogar, las cuales, aunque se ha buscado que sean compartidas entre todos los miembros de la familia, resulta que continúan cayendo en mayor medida sobre las mujeres.


La casa, el hogar al que se nos pide que regresemos, que nos resguardemos por nuestro bien y el bien de nuestras familias, debería de ser un espacio seguro, un espacio de crecimiento, de aprendizaje, de coexistencia y de trabajo en equipo, en teoría.


Quien no estaría, en medio de una pandemia por la que estamos viviendo, un poco más tranquila habitando un espacio en donde hay respeto, hay amor, hay armonía, hay disposición de resolver conflictos, en donde hay voluntad para construir relaciones sanas.


Pero resulta que en la gran mayoría de los casos no es así, muchas personas y muchas mujeres también están trabajando a distancia, igual con horarios, con proyectos que cumplir, con fechas límite, con reportes, informes, etc. Y al mismo tiempo están a cargo de niños y niñas, o de adolescentes, o de hijos e hijas adultas, además de que se tiene que preparar el desayuno, la merienda, la comida, el postre, la cena. Al final del día, la casa está como si hubiera pasado un ciclón 5 veces, con alimentos que se tienen que abastecer próximamente, y con la tarea de dejar mas o menos ordenado y habitable, para al día siguiente, comenzar de nuevo.


Finalmente la responsabilidad de la crianza y las tareas del hogar continúa recayendo, social y culturalmente, en las mujeres, y el estar en medio de una pandemia como la de COVID19, lo acentúa aún más.


Ante esta situación, es normal sentirse abrumada, con ansiedad, incertidumbre, tristeza o miedo; además de cansancio y agotamiento, físico y mental. Es por esto, que además de recordar la importancia de cuidar de nuestra salud física, es también muy importante, necesario, imprescindible, cuidar de nuestra salud mental, y aún dentro de casa, continuar buscando otras maneras de relacionarnos, que contribuyan al bienestar de todas las personas que la habitan.


Por: Adriana Medina Villegas


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